Es muy aconsejable mantener una actividad física razonable durante el embarazo. Esto facilitará a la mujer embarazada:
Por otro lado, la actividad física suele asociarse a una alimentación más equilibrada por lo que, si la actividad física está correctamente planteada, todo son ventajas.
Ante cualquier sensación extraña, debe cortarse el ejercicio y reposar.
Preferiblemente caminar al menos 30 minutos al día, nadar, practicar gimnasia de mantenimiento o algún tipo de actividad tipo aerobic a una intensidad ligera. La gimnasia deberá adaptarse a la evolución del peso y del volumen, en sesiones cortas, empezando y acabando despacio.
Un principio fundamental a seguir por parte de la mujer embarazada es no cansarse en exceso. Ante cualquier sensación extraña, debe cortarse el ejercicio y reposar.
Además, se recomienda evitar actividades con potencial impacto como el ski, la bici, los deportes de combate, la equitación, los deportes intensos de larga duración y el submarinismo. Algunos de estos deportes presentan riesgos traumáticos para la madre y otros pueden tener consecuencias en los fetos.