Si te duele una muela, vas al odontólogo. Y si alguno de tus seres queridos cae enfermo, le pides que vaya al médico, ¿verdad? Entonces, si vas a iniciar un programa de entrenamiento personal, ¿por qué trabajar con una persona que no sea un profesional de la actividad física?.
El nivel más básico serian los estudiantes de los ciclos formativos superiores, los llamados técnicos de actividad física y animación deportiva (TAFAD). El perfil de estos profesionales les permite organizar actividades físico-deportivas desde un punto de vista principalmente recreativo.
Un segundo nivel serían los diplomados en educación física que tienen una capacitación mayor como lo indica el carácter universitario de sus estudios. Estos profesionales ya pueden trabajar en gimnasios y, por supuesto, ser maestros en colegios de educación primaria.
Finalmente estaría el tercer nivel, el de los licenciados en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte o en INEF que viene a ser lo mismo. Los profesionales que salen de estas facultades tienen una titulación de grado superior y su campo de trabajo es muy diverso: la salud, el rendimiento deportivo, la gestión deportiva, el ocio, etc.
Normalmente, cuando desde mi entrenador personal aconsejamos acudir a un profesional de la actividad física, nos referimos fundamentalmente a un licenciado que es quien debe tener más conocimientos en cuestiones relativas a la salud y actividad física. Es verdad que hay problemas menores que pueden ser resueltos por profesionales con otras titulaciones, pero cuando nos referimos a cuestiones de salud, de la misma manera que no acudimos a un enfermero sino a un médico (dicho con el máximo respeto hacia los enfermeros), conviene acudir a un licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte.
Un BUEN entrenador personal es un profesional de élite dentro de los que enfocan su trabajo hacia la salud.
Desgraciadamente, eso no siempre es así ya que la figura del entrenador personal no está regularizada y, en consecuencia, cualquiera puede ejercer de entrenador personal y no siempre se tienen los conocimientos que se necesitan.
El buen entrenador personal debe saberlo todo respecto a las indicaciones y contraindicaciones de cada tipo de ejercicio físico en función del alumno con el que esté trabajando. Con esos conocimientos diseñará el trabajo a la medida exacta de su alumno como si fuese un sastre que diseña un traje. De esa manera el alumno aprovechará al 100% los beneficios de su entrenamiento en condiciones de máxima seguridad.